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La Ruta de la Seda fue probablemente la mayor red de rutas comerciales de la antigüedad. Pero a partir de la década del 2010, hablar de “Ruta de la Seda” comenzaría a asociarse con algo más oscuro: sería el nombre de uno de los pioneros y más importantes mercados negros en la historia de internet.
Este mercado, conocido como Silk Road, estuvo directamente ligado a las criptomonedas a través de Bitcoin, activo del cual hemos hablado anteriormente haciendo énfasis en su funcionamiento, beneficios y novedades en torno a su aplicación.
Hoy toca revisar los matices oscuros de esta tecnología, y abordar un vínculo que, con seguridad, fue clave en el camino hacia el auge del Bitcoin (BTC).
Qué fue Silk Road
Silk Road fue una tienda estilo Amazon que operó en la Dark Web desde el año 2011 hasta el 2013, cuando fue cerrada por el FBI tras un largo operativo. Funcionaba como un mercado negro, donde se podian comercializar bienes y servicios ilegales.
Hay que aclarar que el término Dark Web o Darknet se utiliza para precisar las características del espacio donde la página operaba, ya que ésta forma parte de la Deep Web.
La Deep Web se refiere a todos aquellos sitios de internet que no están listados en los motores de búsqueda como Google y que, por ende, no son públicos (por ejemplo, tus conversaciones de WhatsApp). Para acceder a ella se necesita un navegador apropiado (siendo Tor el más conocido), y las direcciones se caracterizan por poseer la extensión “.onion”.
La Dark Web sería un nivel aún más profundo donde es posible (hasta cierto punto) el anonimato y que habitualmente está asociado con actividades de... dudosa inocencia (algo así como el callejón Knockturn de Harry Potter). Aquí operaba Silk Road.
Este sitio fue creado por el programador estadounidense Ross Ulbricht. Se podría escribir un artículo entero sobre su caso, siendo de interés los fundamentos filosóficos detrás de la creación del sitio, pues fue concebido, en palabras del propio Ross, como un medio para poder realizar transacciones comerciales sin intervención estatal, estando su pensamiento sólidamente marcado por ideas "liberales y anarquistas" (Adler, 2018; Ghimiray, 2022).
El producto estrella del sitio eran las drogas de todo tipo, desde LSD hasta marihuana, pasando por cualquiera que hubiese en medio. También se ofrecían armas, venenos, virus informáticos (malware), consumibles de venta restringida y servicios criminales como el hackeo y el sicariato. Esto no significa que únicamente pudieran comercializarse estos productos, ya que se podía poner a la venta cualquier cosa, ya fuese lícita o ilícita.
En octubre de 2013, Ross Ulbricht fue arrestado por el FBI y la web fue clausurada. Aunque se confiscó la mayor parte de los bitcoins que circulaban en el sitio, una buena parte continúa sin recuperarse a día de hoy.
A pesar de ser uno de los primeros (y probablemente el más importante), Silk Road no fue más que uno de muchos sitios en su estilo, ya que han existido gran cantidad de mercados negros, algunos de los cuales siguen funcionando en la actualidad. Lo cierto es que Silk Road fue inspiración para muchos de ellos, por lo que su "legado" continúa vigente.
Silkroad y Bitcoin: el vínculo oscuro
Cuando se creó el sitio, había un problema: se necesitaba una forma de pago no regulada y que permitiera el anonimato. Se requería un e-cash con el cual realizar las transacciones… y Bitcoin calzó perfectamente en el rompecabezas.
Si buscamos imágenes de cómo era la interfaz de Silk Road, podremos observar que el precio de los productos estaba expresado en Bitcoin: se había convertido en una especie de “moneda oficial” para el sitio.
Imagen: ResearchGate. En esta screenshot se aprecia la interfaz de Silk Road, con algunos de los productos que se podían conseguir y el índice de categorías. Es de interés el precio de los productos, ya que reflejan el valor que tenía el Bitcoin (BTC) en ese entonces, muy por debajo de su valor actual ya que, al momento de escribir estas líneas, un Bitcoin equivale a más de 16,660 USD.
Debido a la poca información personal que requiere el uso de criptomonedas, Bitcoin permitía que, en conjunto con otras herramientas, la identidad de los usuarios del sitio permaneciera “protegida”, algo que no era posible en otros medios como PayPal.
El sistema de pago de Silk Road funcionaba así: el consumidor convertía su dinero en efectivo en BTC, los cuales transfería a una cuenta de Silk Road y, al comprar un producto, la página cobraba una comisión en esta misma moneda. El vendedor recibía el pago en su respectiva cuenta y, a través de un exchange, lo convertía en efectivo. De este modo, los moderadores del sitio pudieron acumular considerables fortunas.
Esta relación simbiótica permitió que Silk Road funcionara y alcanzara el éxito entre los usuarios a la vez que, como menciona Esparragoza (2021), legitimó la criptomoneda como medio de pago, aumentando su popularidad y su valor.
¿“Libertad” o “seguridad”?
A pesar de que las regulaciones, el control y la intervención institucional a veces se convierten en mecanismos en contra de los usuarios y consumidores, lo cierto es que, al menos en nuestra realidad actual, son necesarias por tanto nuestras sociedades no pueden funcionar sin ellas.
El surgimiento de herramientas que buscan, en teoría, otorgarnos libertades para la navegación en internet y devolvernos la privacidad que hemos perdido en ella, son algo positivo no solo para usuarios comunes, sino para quienes operan en ese “lado oscuro” de la web, y pueden utilizarlas para realizar actos ilegales o directamente criminales, haciendo daño a otros.
Ya que estas herramientas pueden ser utilizadas para hacer daño, es necesario que exista cierta regulación en perjuicio de la “libertad” casi absoluta que buscan otorgar, para beneficio de nuestra seguridad.
Antes mencionamos que el caso de Ross Ulbricht podría ser abordado en un artículo aparte. Esto debido a que actualmente existe un amplio debate sobre su condena. El sitio FreeRoss.org (s.f.) alega que la condena impuesta a Ross es desproporcionada en relación con sus cargos, sobre todo teniendo en cuenta que, según manifestó siempre el propio Ross, la intención tras la creación del sitio fue humanista, estando su pensamiento fundamentado en el liberalismo económico.
Imagen: Free Ross Ulbricht. Actualmente, Ross ha cumplido 10 años de una sentencia de dos cadenas perpetuas en el Centro Correccional Metropolitano de Nueva York. Tiene 38 años de edad.
A pesar de que existen algunos planteamientos razonables en defensa de Ross, también debe considerarse en esta discusión la responsabilidad que tuvo en los daños ocasionados gracias a la herramienta que creó.
El debate está servido: ¿Es realmente justa la condena de Ross Ulbricht? ¿Hasta qué punto es el forjador del hacha responsable de la ejecución? ¿Su ideal de un mercado sin regulación es algo posible o, incluso, algo que deberíamos perseguir?
“Silk Road se trataba de darle a las personas la libertad de tomar sus propias decisiones, de perseguir su propia felicidad de la forma que cada uno encontrara conveniente…” (Ulbricht, 2015)