WEB 3
Gabriel Picón
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3 / 5 / 2023

Blockchain

Internet

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World Wide Web

La Web 3.0: Un salto hacia el futuro

Hoy en día, la navegación por la web está dotada de muchas ventajas si la comparamos a cómo era en sus inicios, un par de décadas atrás, pero… ¿No pasa que a veces hacemos un facepalm mentalmente porque el buscador de turno nos dió un resultado que no tiene nada que ver con lo que deseamos?

Incluso puede que en algún momento hayas pensado en lo genial que sería si las inteligencias artificiales de las que a diario nos servimos fuesen un poco más… ¿inteligentes? Lo cierto es que, por muy útiles y avanzadas que sean a día de hoy, a veces quedan a deber un poco en cuanto a sustituir la interpretación de un ser humano se refiere.

Nuestra actual Web2 introdujo cambios que, como resultado, nos dieron una cantidad de herramientas y posibilidades absurda: desde la plataforma donde escribo estas líneas hasta, probablemente, la que usas para leer esto.

Pero esta evolución también produjo algunas problemáticas que no han pasado desapercibidas, al menos para quienes empezaron a hablar y a hacer realidad el siguiente salto, uno que aún no hemos visto en su totalidad: la Web 3.0.

En este artículo explicaremos qué es la Web 3.0 o Web3, haremos un breve recorrido por sus precedentes (la Web1 y la Web2) y discutiremos su importancia, así como sus cualidades y nuevas problemáticas.

El pasado y el presente de la Web

Antes de explicar qué es la Web3, debemos explicar de dónde surge este concepto y qué son las Web1 y Web2.

La Web1

En 1989, el científico inglés Tim Berners-Lee, ingeniero de software del Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en francés), sería el responsable de crear lo que hoy conocemos como la World Wide Web. Tim había notado las dificultades que existían a la hora de compartir la información entre los miles de trabajadores del CERN, por lo que era necesario optimizar este proceso de compartición.

“No hay inteligencia allí donde no hay cambio ni necesidad de cambio.”

H. G. Wells

Originalmente, la creación de Tim tenía el objetivo de compartir la información de forma más eficiente, y por ello se la dió al mundo de forma gratuita, pues pensaba que, de lo contrario, no alcanzaría su verdadero potencial (World Wide Web Foundation, s.f.-a). Y tenía razón, pues la apertura de la World Wide Web permitió su desarrollo y difusión a nivel mundial, obteniendo el alcance que hoy conocemos. Desde un inicio, tuvo un carácter científico.

Hay que señalar que la Web no es lo mismo que el internet, pues éste ya había sido creado por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada (ARPA, por sus siglas en inglés) del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Esta primera red fue conocida como ARPANET, la cual empezó a funcionar en 1969 (Leiner et al., 1997). Es decir, internet tuvo originalmente un uso militar.

Internet vendría a ser una red de dispositivos conectados entre sí. Estas conexiones pueden ser por cable o inalámbricas, y se basa en la dualidad cliente-servidor, siendo el cliente quien solicita la información y el servidor quien la almacena y la proporciona al cliente.

La World Wide Web sería también una red de conexiones, pero entre espacios digitales asentados sobre esa red de dispositivos. Su base es el hipertexto, que vendría a ser un texto enlazado con otra locación, como otro apartado de este mismo documento u otros artículos. Por ello, la Web necesita internet para funcionar.

Esta primera Web tenía únicamente textos e hipertextos, y casi ningún tratamiento estético. Solo permitía la lectura del contenido, por lo que no se podía añadir, editar ni interactuar de casi ninguna forma con él. Esta época o etapa de la web limitada a la lectura es lo que se conoce como Web1.

WEB Foto: Huffpost. Esta captura tomada del sitio web del CERN nos sirve de ejemplo para observar cómo era originalmente la Web: texto simple, hipertextos y solamente para lectura. Por ello se le conoce también como la web estática.

La Web2

Durante la década del 2000, la proliferación de los teléfonos móviles, la aparición de nuevos lenguajes de programación y otras muchas innovaciones (Vermaak, s.f, Mersch y Muirhead, 2019) permitieron que el contenido se socializara mediante la interacción de los usuarios con él. Es aquí cuando empiezan a surgir Facebook, YouTube y demás plataformas interactivas.

Estas plataformas añadían a la navegación por la web, que hasta ese momento se limitaba a la lectura, la posibilidad de escribir (editar, comentar) y, en general, interactuar con el contenido. De este modo, surge la Web2, Web 2.0 o Web Social, que como tal vez habrás notado, es la que actualmente utilizamos.

Este término fue introducido por Darcy DiNucci en su artículo de 1999 “Futuro Fragmentado”, y más tarde fue popularizado por el empresario irlandés Tim O’Reilly en una conferencia de 2004. El término surgió justamente para diferenciar las clásicas webs estáticas de las emergentes webs participativas o interactivas (Neolo, 2016).

Si bien la consolidación de estos avances trajo consigo mucho de lo que nos gusta de la web, también produjo problemáticas en relación con la integridad de los usuarios, principalmente respecto a la seguridad y la privacidad. Esto se debe, en parte, a que nuestra Web2 se ha convertido en una granja de datos, que las masivas empresas como Alphabet (Google) y Meta (Facebook) comercializan, exponiendo a los usuarios.

Sin bien son muchas las ventajas que los servicios de estas empresas ofrecen, no debemos renunciar a nuestros derechos a la hora de utilizar la web, por lo que, considerando esto, han surgido nuevas alternativas, que auguran una nueva etapa en el desarrollo de la web.

La Web3: el futuro

Fue Gavin Wood, programador británico y co-fundador de Ethereum, quien en 2014 introdujo el concepto de Web 3.0 (Kharpal, 2022). Desde entonces, se ha popularizado y se ha hablado mucho al respecto. Pero, en esencia, hace referencia a una nueva etapa de la web que actualmente se encuentra en desarrollo (por parte de múltiples empresas y usuarios, siendo tal vez una de las evoluciones tecnológicas más entrelazadas con la sociedad que se ha dado en la historia). También se le suele llamar Web Semántica.

Esta nueva etapa buscaría, entre muchas cosas, recuperar algunos beneficios de la Web1 en materia de privacidad y seguridad, conservando los avances positivos de la Web2 y añadiendo nuevas funciones y ventajas. Algunos ejemplos son:

  • Mayor privacidad: Estas aplicaciones y plataformas buscarían trabajar con la menor cantidad de datos personales posibles, lo que es beneficioso para la protección de nuestra privacidad en línea. Con esto surgirían nuevas identidades digitales ligadas a una persona real (Bit2Me Academy, s.f.).

  • Interpretación mejorada: Con el desarrollo de las inteligencias artificiales y el machine learning (término que se refiere al aprendizaje automatizado de las máquinas, como el que realizan Siri, Alexa o el Asistente de Google) se apunta hacia un futuro en el que el significado de lo que ingresamos sea interpretado de manera “humana”. De este modo, una plataforma podría llegar a entender el significado detrás de, por ejemplo, una jerga o un meme. Esto nos ayudaría a obtener resultados más precisos a nuestras búsquedas y soluciones más adecuadas a nuestras necesidades digitales. La información se procesa de manera conceptual y contextual. Por esto se le llama Web Semántica.

  • Descentralización: Es uno de los conceptos fundamentales de la Web 3.0. En el modelo de Web2, la información se procesa en repositorios o bases de datos centrales. En estas bases, la información es vulnerable a manipulación o alteración. En los modelos descentralizados, las conexiones se dan de par a par (es decir, de un usuario a otro) sin necesidad de un gran intermediario, y sin pasar por una base de datos central. La información se sustenta en cadenas de bloques (Blockchain), donde la manipulación es mucho más difícil de realizar.

  • Capacidad de verificar/poseer: Una de las ventajas de las que más se habla guarda relación con los NFT, siendo otro pilar fundamental de la Web3 es la generación de un historial de actividad ultrapreciso, que nos permitiría verificar la procedencia y las modificaciones de cada cosa que nos encontremos. Esto será un salto para la propiedad y la credibilidad de la información en internet.

La Web3 también trae consigo problemáticas en materia de accesibilidad, ya que se requiere cierto nivel de conocimientos y recursos para su uso, según advierten algunos medios como Bit2Me Academy (s.f.), pero con la constante labor de desarrollo que se lleva a cabo, podemos confiar en que, probablemente, se irán encontrando soluciones a éstas problemáticas.


En definitiva, la Web3 es la suma de varias tecnologías y herramientas en constante desarrollo. Si bien aún se encuentra en una etapa temprana, la realidad que augura para la navegación web hace que valga la pena sumergirnos en estos nuevos esfuerzos y mantenernos actualizados ante las nuevas posibilidades y oportunidades que se nos presentan.

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